Deseos

A veces deseamos cosas sin pensarlo detenidamente, cosas que pensamos que nunca conseguiremos,  lanzamos nuestros deseos al viento pensando que quedaran flotando por siempre en vano.

Y a veces los deseos se cumplen. Es curioso, porque cuando ocurre, a veces y solo a veces sucede que no se cumplen a medias, que no ocurren de manera imperfecta. A veces ocurre lo que deseábamos, justo como lo deseábamos, al detalle. Incluso mejor.

Este era uno de mis deseos de un día tontín : http://losmonstruosdelarazon.wordpress.com/2011/03/15/nosotros

Y heridas que parece que nunca sanarían se curan. El tiempo y el cariño lo consiguen. Y he aprendido que aunque a veces nos cueste creerlo, la vida da muchas vueltas y nunca se debe perder la esperanza de ser feliz. Porque a veces, y solo a veces, los deseos se cumplen. Pero lo importante, es que ocurre.

Un pedacito de mi

Ahora que tengo un poco de perspectiva voy a contar un pedacito de mi historia.

Durante 4 años estuve metida en una relación totalmente dependiente y autodestructiva. Pese al daño que me hiciese, yo no podía salir de ahí. Un día lo odiaba, deseaba no volverlo a ver jamás, y al día siguiente lo amaba con todas mis fuerzas. Yo estaba anulada, me definía a través de él. No había “yo” si no había “él”. Quebró todas mis corazas y me dejó indefensa. Él era mi droga.

Hace un año decidí olvidarme de todo esto. Decidí no sufrir más.

Al salir del pozo, me di cuenta que la luz me cegaba. Me reinventé, porque no quedaba nada de mi, todo se lo había quedado él. Recogí los pedazos que encontré y seguí hacía adelante. Me encontré sola y aterrada, sin nadie en quien apoyarme, sin saber quién soy, sin saber que siento, y viendo el abismo debajo de mi, mientras yo me tambaleaba en la cuerda floja. Tenía miedo a lo desconocido, no sabía que iba a pasar, ya no había rutina ni hábito, no había suelo donde pisar.

Pero sin duda lo peor fue la soledad. No me sentía comprendida por nadie, no conseguía conectar. Poco a poco fui recordando como era yo antes de estar con él. No todo volvió, pero algunas cosas regresaron de forma natural. Recordé que a mi siempre me ha gustado la soledad. No sentirme sola, claro, pero siempre he disfrutado del tiempo que he estado sola. Es más, yo siempre he necesitado mucho tiempo para estar sola. Cuando recordé esto, todo fue más sencillo. No soy una persona dependiente, lo fui esos años, pero yo no soy así, puedo estar sola, me dije. Me relajé y dejé que la vida fluyera. Me dejé llevar.

Aún estoy en ese punto. Sola y aterrada. Pero ya no me importa. En la vida nunca vamos a sentirnos seguros, y si lo hacemos estamos equivocados. El miedo es parte de la vida. Todos estamos solos,  si no nos damos cuenta de esto, es porque dependemos de alguien, y eso es un error. La vida es una eterna cuerda floja, y si creemos que estamos a salvo, nos caeremos.

Mis pequeños placeres

  1. Acurrucarme bajo una manta viendo una peli mientras fuera hace mucho frío.
  2. Leer un buen libro, en verano, en mi terraza, mientras me acaricia una brisa suave.
  3. Comerme el regaliz rojo desenrollándolo poco a poco.
  4. La sensación que se queda después de haber hecho un examen que sale especialmente bien.
  5. Ducharme e irme a la cama después de haber ido a un concierto.
  6. Que suene la canción que necesito escuchar en el momento apropiado.
  7. Poner las piernas encima de la mesa.
  8. No levantarme de la cama hasta mucho rato después de despertarme.
  9. Desenvolver cualquier cosa nueva.
  10. Tamborilear con los dedos, no por impaciencia, sólo porque sí.
  11. El olor de su champú.
  12. Salir a la calle vacía cuando aún no ha amanecido, en invierno, un día de niebla.
  13. Ver un anochecer en buena compañía.
  14. Los lapices con la punta muy afilada.
  15. La risa de mi sobrina.
  16. Descubrir un nuevo matiz de algo que creía conocido.

*

Ahora solo devuélveme mi corazón. Gracias. Lo necesito para seguir.

Divagando.

Permitidme un minuto, voy a divagar.

No sé que hacer ni donde ir, estoy perdida. Naufrago entre presente, pasado y futuro, todos mis mundos se entremezclan, viejos fantasmas vienen a perseguirme cuando los nuevos siguen aquí.

No consigo que nada me haga sentir bien. Si me divierto lo más mínimo me siento culpable. Sólo quiero no pensar más… que pase este verano ya, que tenga miles de cosas para hacer, quizás no me divierta pero estaré ocupada. Quiero irme y empezar en otro lugar, pero por otra parte la sola idea me da ganas de llorar. Sería alejarme. Huir. Perderlos para siempre. No soy capaz de soltar mi pasado… porque en el fondo no quiero que sean pasado. No aún…

Y sin embargo… lo son. Pero parece que mi corazón se niega a entender.

Y necesito que algo cambie, no puede ser todo igual, no puedo ser que nada importe. Me mata que nada cambie. Estoy encerrada aquí, dentro de mi, sintiendo que voy a estallar, que quiero que alguien note que estoy, que se de cuenta de que existo. Y cierro los ojos y no hago nada, cuando lo que quiero es gritar. Necesito gritar.

Mañana será otro día. No sé si peor, no sé si mejor, quizás igual. Pero hay que seguir adelante.

Gritando en silencio

Grito y grito y nadie me escucha.

Y  esto ocurre demasiado. Gente que no puede más, gente que no es feliz, gente que se siente SOLA. Y hay gritos de auxilio por todas partes si sabemos abrir los ojos, ¡nos envuelven! Están en las pinturas, en la poesía,  en la música… en el arte.  Gritos desgarrados de dolor que están a la vista de todos pero nadie los ve. Nadie los quiere ver. Es demasiado molesto, demasiado incómodo.

Y los vemos cuando es demasiado tarde. Porque es más fácil lamentarse que hacer algo.

Lo que ya no encaja en mi vida

Hay que saber cuándo una etapa llega a su fin.

Cuando insistimos en alargarla más de lo necesario, perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas que tenemos que vivir. Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos… No importa el nombre que le demos, lo importante es dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron.

¿Me han despedido del trabajo? ¿Ha terminado una relación? ¿Me he ido de casa de mis padres? ¿Me he ido a vivir a otro país? Esa amistad que tanto cultivé… ¿Ha desaparecido sin más?

Puedes pasar mucho tiempo preguntándote por qué ha sucedido algo así. Puedes decirte a ti mismo que no darás un paso más hasta entender por qué motivo esas cosas que eran tan importantes en tu vida, se convirtieron de repente en polvo. Pero una actitud así supondrá un desgaste inmenso para todos: tu país, tu cónyuge, tus amigos, tus hijos, tu hermano; todos ellos estarán cerrando ciclos, pasando página, mirando hacia adelante, y todos sufrirán al verte paralizado. Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado, ni siquiera al intentar entender lo sucedido. El pasado no volverá: no podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos, hijos con sentimientos de culpa o de rencor hacia sus padres, amantes que reviven día y noche su relación con una persona que se fue para no volver.Todo pasa, y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello.

Por eso es tan importante (¡por muy doloroso que sea!) destruir recuerdos, cambiar de casa, donar cosas a los orfanatos, vender o dar nuestros libros. Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible, de lo que sucede en nuestro corazón. Deshacerse de ciertos recuerdos significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar.

Dejar para siempre. Soltar. Desprenderse. Nadie en esta vida juega con cartas marcadas. Por ello, unas veces ganamos y otras, perdemos. No esperes que te devuelvan lo que has dado, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor. Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa, en el que se muestra cómo has sufrido con determinada pérdida: eso no hace sino envenenarte.

Nada hay más peligroso que las rupturas amorosas que no aceptamos, las promesas de empleo que no tienen fecha de inicio, las decisiones siempre pospuestas en espera del “momento ideal”. Antes de comenzar un nuevo capítulo, hay que terminar el anterior: repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás.

Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin aquello, sin aquella persona, que no hay nada insustituible, que un hábito no es una necesidad. Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante.

Cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida. Por lo tanto, cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo.

Paulo Coelho. 

Qué estupendo ha sido para mi encontrar este texto. Me encontraba perdida, y no sabía donde hallar consuelo, necesitaba unas palabras para sentirme comprendida, para saber que no estoy sola, que lo que me ocurre es algo normal. Y aquí lo he hallado.

Soledad

Todas las personas estamos solas, pero no todas las personas se sienten solas. La soledad no es mala, estar sola sólo es una opción más.

Y sin embargo, todas las personas en algún momento de nuestra vida nos atragantamos, y necesitamos a alguien para no ahogarnos.

Indiferencia

Cada lágrima derramada, cada ilusión rota, cada decepción, cada brecha que has abierto en mi corazón, se han transformado poco a poco en un agrio odio.

Y al final, sólo quedará la indiferencia.

Nosotros

A veces me pregunto si existe alguien ahí fuera para mi. Alguien que, en el primer instante que se crucen nuestras miradas, se de cuenta de que lo nuestro es especial. Alguien con quien vivir una historia bonita, de película. Alguien que me escuche, que me comprenda, que sepa sacarme una sonrisa cuando lo vea todo perdido, alguien que esté siempre a mi lado. Que cuando estemos juntos, no nos importe el resto del mundo, que no exista para nosotros un “resto del mundo”.Alguien que me quiera, que nos queramos,  alguien con quien ser “nosotros”.

-¿Crees que no te quisieron demasiado?
Ella volvió la cabeza y me miró fijamente hizo un gesto afirmativo.
- Yo diría que entre un “no lo suficiente” y un “nada de nada”. Siempre estuve hambrienta. Aunque sólo hubiera sido una vez, hubiera querido recibir amor a raudales. Hasta hartarme. Hasta poder decir “Ya basta, estoy llena, no puedo más”
-¿Y lo has conseguido?
- No es tan fácil como creía. Quizá sea por haber esperado tanto tiempo, pero ahora busco la perfección. Por eso es tan difícil.
- ¿Un amor perfecto?
- ¡No hombre! No pido tanto. Lo que quiero es simple egoísmo. Un egoísmo perfecto. Por ejemplo: te digo que quiero un pastel de fresa, y entonces tú lo dejas todo y vas a comprármelo. Vuelves jadeando y me lo ofreces ” Toma, tu pastel de fresa”. Y te suelto: “¡Ya se me han quitado las ganas de comérmelo” Y lo arrojo por la ventana. Eso es lo que yo quiero.
- No creo que eso sea amor.
- Yo creo que el amor es eso, pero nadie me comprende. Para un cierto tipo de personas el amor surge con un pequeño detalle. Y si no, no surge.

Midori (Tokio Blues)

Hoy tengo un día tonto…